Mundo Sábado 1 de Mayo
de 2010
Tony Blair, hasta ahora casi invisible, se suma a la campaña para salvar a Brown
El líder del Partido Liberal Demócrata, Nick Clegg EFE/Lindsey Parnaby EFE > LONDRES
El ex primer ministro británico Tony Blair, que, salvo una breve aparición el mes pasado en su antigua circunscripción del norte de Inglaterra, ha estado casi invisible últimamente, se sumó ayer a la campaña laborista en un intento de darle algo más de lustre.
Aún más moreno de lo habitual aunque con aspecto un poco envejecido, el antiguo líder laborista departió amablemente con los empleados de un centro de salud del norte de la capital británica, tras subirse una manga de la camisa y dejar que una enfermera le tomara la tensión.
Su comparecencia en esa policlínica debía haberse producido hace dos semanas, pero Blair -actual enviado para Oriente Medio del Cuarteto (EEUU, UE, Rusia y la ONU)- se quedó atrapado en Jerusalén por culpa de la nube de ceniza del volcán islandés que obligó a cerrar durante varios días el espacio aéreo británico.
Preguntado por los periodistas si su participación en la campaña cuando falta tan poco para las elecciones del 6 de mayo va a cambiar algo, Blair señaló que no se trata de eso.
Criticó que, vista desde fuera, la campaña parece reducirse a debates por televisión y a quién sube o baja en los sondeos.
Fórmulas > Blair dijo que no cree en las encuestas, que sitúan a su partido en tercera posición, detrás de conservadores y liberal demócratas, y afirmó que los laboristas podrían incluso lograr su cuarta victoria consecutiva.
Pero la forma de tener éxito, y no creo que haya discusión al respecto, es centrándonos en la política, explicó en conversación con los periodistas.
Con una novedad como son los debates por televisión -agregó Blair- todo se reduce a quién está arriba y quién abajo, pero, una vez llegados los últimos días, creo que la gente tratará de ver quién tiene mejores respuestas para el futuro, quién tiene el impulso y la energía para llevar adelante al país.
Terminadas sus palabras con la prensa, Blair se quitó inmediatamente el micrófono, tal vez recordando el desliz de su sucesor, Gordon Brown, cuando el miércoles y con el micrófono aún abierto calificó de intolerante a una mujer que le había interpelado poco antes sobre la manada de europeos del Este que han llegado en los últimos tiempos a este país.
Brown se ha ganado el apelativo del ave Fénix tras capear en los últimos años la peor crisis económica en 60 años y sobrevivir a tres golpes de Estado dentro del laborismo, pero su incapacidad para conectar con la gente puede llevar a su partido al desastre.
Con todas las encuestas en contra, Brown buscará en las urnas una improbable tabla de salvación a su corta carrera como jefe del Gobierno y líder del Partido Laborista, cargos que heredó en 2007 de Tony Blair, .
En los últimos meses, este escocés de 59 años, ha sido comparado con un boxeador que se resiste a arrojar la toalla.
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